martes, 17 de marzo de 2015

Las 7 ‘eses’ de la gente competitiva… y además feliz.



Un pequeñísimo extracto de la obra de Stephen R. Covey: 
"Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", un best seller cuya lectura os recomiendo porque, a pesar de haber sido publicado ya en 1989, aún hoy nos resulta de gran ayuda.
Y una buena manera para poner en práctica aquellos buenos propósitos que nos marcamos antes de que sonaran las doce campanadas.
Las claves para potenciar nuestra inteligencia emocional en el trabajo:
"S" de saludable
Cuida tu salud física. Haz ejercicio, aliméntate adecuadamente para contar con la energía necesaria no sólo para realizar tu trabajo, sino para mantener tu salud mental.
"S" de sereno
Controla (que no reprime) tus emociones, sobre todo la ira. Ten paciencia y tacto en tus relaciones con los demás, practica la empatía. Periódicamente, a lo largo del día, haz pequeños ejercicios de relajación.
"S" de sincero
Haz que la ética, la honestidad y la justicia sean tus guías. Sé abierto, respetuoso y asertivo a la hora de manifestar tus puntos de vista. Di las cosas con franqueza y respeto.
"S" de sencillo
Compórtate con humildad y simplicidad. No dejes de dar a conocer tu valor y tus logros, pero hazlo sin presunción ni prepotencia. Asume que todos tienen sus propios méritos y todos, también tú, sus "defectillos".
Concédele el justo valor que se merece a lo material: evita la pompa, la ostentación propia del que necesita presumir para que no se note aquello de lo que carece
"S" de simpático
Sé abierto, cordial, amable, cortés. Pon un toque de humor en las conversaciones, por supuesto evitando las burlas, el cinismo o el sarcasmo.
"S" de servicial
Ayuda a los que te rodean, por el simple placer de ayudar: disfruta del altruismo.
"S" de sinérgico
Colabora con tus compañeros, crea equipos para poner en conjunto y aprovechar lo mejor de cada uno, consciente de la importancia de motivar a los demás, de liderar, de contagiar entusiasmo sin imponer criterios propios

jueves, 12 de marzo de 2015

Un anciano encontró $95 000, que su esposa le había escondido por años, y todo por una razón increíble


El anciano y la anciana estuvieron casados por más de 50 años. Nunca tuvieron  secretos el para el otro, pero había una cosa que la una mujer le pidió a su esposo: nunca mirar en la vieja caja de debajo del zapato, que guardaba en el estante superior en su armario.
El esposo ni siquiera llegó a preguntar acerca de la caja misteriosa… pero una vez, cuando su esposa se enfermó y cayó en cama, decidió contarle el viejo secreto y le pidió llevar la caja al hospital.
El viejo fue a casa, tomó la caja y la abrió. ¡Dentro había dos muñecas hechas a mano y también $95 000 atados a una simple liga!
“¿Pero… por qué? ¿De qué manera?” – tartamudando, pronunció el sorprendido esposo.
“Antes de que nos casaramos, – comenzó a contar la mujer, – mi abuela me contó el secreto para un matrimonio feliz y sin peleas. Ella me aconsejó, que si yo me enojaba contigo, no tenía que gritarte ni pelear, sino callarme y coser una muñeca. Eso me ayudaría a tranquilizarme”.
El anciano estaba conmovido. En la caja solamente había dos muñecas cosidas… parece ser que ella se había enojado con él solamente dos veces durante tantos años de matrimonio. Él se acercó a ella, la abrazó y la besó.
“Pero dime, ¿De dónde sacaste tanto dinero?” – le preguntó a su esposa.
“Ah… tu preguntas acerca de eso, - dijo ella con una sonrisa – Este es el dinero que gané vendiendo las muñecas”.
Si esta historia te hizo sonreír, ¡Cuéntasela a tus amigos!

martes, 10 de marzo de 2015

Ejercicio de un minuto para cuidar de ti mismo


Antes de poder atender a algo o a alguien, debo aprender a atenderme a mí mismo.

La dualidad de nuestra mente nos da la sensación a través de nuestros sentidos de separación, pero si profundizamos en la física cuántica todo lo que vemos, lo que nos rodea,  si vamos hacia afuera, ese todo en el exterior eres tú.

Cada persona es única y especial, pero en la ley del uno todo, somos un microuniverso en el macrouniverso. Cuando miramos a través del “yo” debemos entender que allí está la llave para mejorar y buscar nuestro propio cambio interior.

¿Por qué es eso tan importante?

Porque cuando dedicamos tiempo a nosotros mismos, cuando tenemos buen cuidado de nuestro “yo” de nuestra personalidad, nos sentimos más saludables y felices, y vibramos en forma positiva. Sólo entonces podemos atender a otras personas.

¿Qué les pasa a las personas tan infelices, tan desgraciadas, que sufren una fuerte depresión?

No hacen caso de nadie…, ni de sí mismas, ni de las demás, ni de nada de cuanto les rodea.

Justamente, eso es lo que les pasa, No hacen caso de nada. ¿Y qué les ocurre a las personas que están al lado de alguien que no hace caso de nada?

Es muy  deprimente.

Por tanto, las personas que cuidan mal de sí mismas también son perniciosas para los demás. Si cuidaran mejor de sí mismas, ¿no sería esto una ventaja para los demás?

¿Cuál es el primer síntoma de recuperación en un paciente deprimido?

Que empieza a cuidar de sí mismo. Recobra la costumbre de peinarse el cabello, por ejemplo, y mucho más, siente ganas de vivir…

En efecto. Las personas sanas cuidan de sí mismas; las enfermas, no.

Volvernos un  cuidador de nuestra mente, es tomar el control para tener consciencia a que información estamos expuestos. Tú también puedes hacerlo, si quieres, pero solo depende de ti.

Imaginemos, si te parece que eres el honrado cuidador de un bello jardín en una magnífica Finca, sería un buen ejemplo, esa seria tu mente. Gente de todo el mundo viene a ver tu jardín, y admiran tu trabajo, y también a ti.

Considera, mentalmente, las hermosuras de tu labor. Respira las fragancias, por favor imagina esa escena.

¿Qué tal resulta eso de ser un cuidador de tu mente?

Para experimentar el equilibrio, debes contemplar las tres zonas principales de tu jardín: yo, tú y nosotros.

Quiero decir que cuidando de mí mismo, cuidando de ti y cuidando de nosotros, el equilibrio se manifiesta, para entenderlo mejor:

Con el yo me refiero a mí mismo, El tú es el yo que hay dentro de ti, y que tiene mis mismas necesidades fundamentales. De manera que cuando pienso en ti puedo comprender las necesidades de tu yo.

Y el nosotros es la relación que existe entre tú y yo…y ese tú puede ser un miembro de mi familia, un socio, o un desconocido de otro continente, el vínculo energético, un seguidor, etc. la unidad.

La pregunta que te debes estar haciendo es:

¿Cómo cuidar de mismo?

Sencillamente cuando no cuidaba de mí mismo. Al principio, ni siquiera sabía qué era lo que no funcionaba, sólo que no estaba contento con mi éxito, ni con mi familia, ni con mis amigos, etc.

Había permitido que mi vida se desequilibrase.

¿Y qué debemos hacer entonces para lograr ese equilibrio con la ley de atracción?

Por fácil que parezca, hacer alto varias veces al día para dedicarte un minuto a ti mismo.

Un minuto no es mucho tiempo, y te preguntaras para qué?
Lo suficiente para llegar a ser totalmente consciente.

Debes realizar este simple ejercicio:

Mira el reloj y luego quédate quieto y callado. No mires otra vez el reloj hasta que te parezca que ha transcurrido un minuto, ni un segundo más, ni uno menos.
Transcurrido lo que creas ser un minuto, mira tú reloj. Te sorprenderás!!!

Cuando estamos callados, un minuto es mucho tiempo.

¿Y por qué hacer esta meditación de consciencia de un minuto?

Porque, en un minuto de silencio a solas contigo mismo, primero adquieres conciencia, de lo que estas haciendo, y luego puedes elegir si vas a buscar un camino mejor.

Además de las otras cosas que debes hacer para cuidar del yo, el tú y el nosotros, debes  invertir en ti mismo y en los demás ese minuto extra ¡Y esa es toda la diferencia!

Y te preguntaras ¿Cómo hago eso?

Sencillamente, pregunto al yo: ¿Existe, ahora mismo, una manera mejor de cuidar bien de mí mismo? Por extraña que parezca, funciona.

Cuando me detengo a considerarlo en silencio durante un minuto, a menudo encuentro esa manera. Y entonces lo pongo en práctica tan pronto como sea posible.

¿Y cómo consigues hacerlo con el tú?

Animando a ese tú (que es el yo que vive dentro de ti) para que vea que tú y yo somos parecidos.

Tú también necesitas hacer buen caso de ti mismo. Yo te invito a tomarte un minuto para detenerte y hacerte a ti mismo la misma pregunta en silencio: ¿Existe, ahora mismo, una manera mejor de cuidar bien de mí mismo y de mejorar mi vida?


¿Y cómo cuidamos de nosotros?

Invitando a cada uno de nosotros a tomarse el tiempo necesario para preguntarnos calladamente:
¿Estoy pidiéndole a la otra parte de nuestra relación que haga lo que es imposible (cuidar bien de mí), en vez de procurar que cada cual haga buen caso de sí mismo, lo cual permitiría que todos juntos tuviéramos una relación mejor?


Tomarme un minuto varias veces al día para detenerme y contemplar lo que estás haciendo es como conducir por tu ciudad y detenerte delante de los semáforos en rojo. Esos semáforos te ayudan a llegar con seguridad a tu destino.

Una vez adoptado el compromiso de hacer algo todos los días para cuidar de mí mismo, encuentro numerosas maneras de ponerlo en práctica. Basta con que recuerde hacer caso de mí mismo tan bien y tan a menudo como hago con otras personas.

De cualquier manera, cuando hago algo para mí mismo me siento atendido y eso me hace feliz.

Lo que hagas tú para cuidar de ti mismo posiblemente será distinto de lo que yo hago. En realidad,  parte de la satisfacción que proporciona el hacer caso de ti mismo consiste en descubrir qué cosas son las que te agradan en exclusiva.

Lo que yo hago para cuidar de mí mismo es usar mis audios mp3 subliminales diariamente, realizar mis ejercicios de meditación y practicar Aikido.

Pero, por lo general, siempre empiezo de la misma manera.
Primero me tomo ese minuto extra, al comenzar la mañana, para detenerme y preguntarme:

¿Existe para mí, en este instante, una manera mejor de cuidar bien de mí mismo?

Y esa respuesta me pone en sintonía con mi entrenamiento mental, conduciendo a un cambio en mi comportamiento o en mis patrones mentales más profundos.

Trátate a ti mismo como te gustaría que me tratasen los demás…

Sensei Diego

sábado, 7 de marzo de 2015

El tiempo


Uno de los errores más extendidos entre la gente,
es creer que tenemos mucho tiempo.

No, no tenemos todo el tiempo,
la vida es breve y tenemos que aprovecharla.

Ser esclavos de alguien o de algo,
es renunciar a ese tiempo.

No hacer lo que se debe,
es desperdiciar tiempo.

No vivir conforme a tu conciencia,
es no aprovechar el tiempo.

Estar enfadado con alguien,
es perder el tiempo absurdamente.

Ganar tiempo es hacer las cosas que nos gustan,
estar con los que apreciamos y nos aportan algo positivo.

Ganar tiempo también es vivir el presente sin prejuicios.


¡AMA!

El amor es el único sentimiento,
para el cual no existen credos,
Razas, clases sociales, edades, ni posiciones.

Todos los otros sentimientos,
gozan de preferencias:

La vanidad es sólo de los tontos;
el orgullo de los torpes;
la bondad de los privilegiados;
la generosidad de los caritativos;
el odio de los incultos;
la maldad de los perversos;
el egoísmo de los despreciables;

¡Pero el AMOR, es de todos!

El amor alimenta a todas las vidas por igual,
con la misma alegría, se alberga en el pecho del blanco, del negro, del pobre, del rico...
Por eso, ejerce sin medida
ese privilegio
¡AMA!

Serenidad


La tranquilidad de la mente es uno de los bellos logros de la sabiduría; es el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el dominio de sí mismo. Su presencia es indicadora de una experiencia madura y de un conocimiento más que ordinario de las leyes que rigen el funcionamiento del pensamiento.

El  ser humano alcanza la tranquilidad en la medida en  que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona, a partir del pensamiento. Para adquirir tal conocimiento, necesita entender que los otros también son  el resultado de la evolución del pensamiento. Una vez que desarrolla dicho  entendimiento, ve con mayor claridad las relaciones internas de las cosas, por la acción de la causa y el efecto y cesa su agitación, su enfado, su preocupación y su congoja, permaneciendo en equilibrio, inalterable y sereno.

El ser humano, luego de haber aprendido a cómo gobernarse, sabe cómo adaptarse a otros.  Éstos, a su vez, respetan su fortaleza espiritual y sienten que pueden aprender de él y confiar.

Cuanto más tranquila sea una persona, mayor es su éxito, su influencia y su poder para hacer el bien.

Un ser humano fuerte y calmado es siempre amado y estimado. Es como un árbol que brinda sombra a la tierra sedienta o una roca,  tras  la que poder  resguardarse durante una tormenta. ¿Quién no ama a  un corazón tranquilo y  a alguien poseedor de una vida dulcemente templada y balanceada? No importa si llueve o hace sol, o qué cambios ocurran en el poseedor de estas bendiciones, pues siempre será  tierno, sereno y calmado.

El equilibrio de carácter que  denominamos  serenidad es la lección final de la cultura; es el florecimiento de la vida, el fruto del alma. El mismo es tan preciado como la sabiduría y debe ser más deseado que el más fino oro.

¡Cuán insignificante se ve aquél que tan  sólo busca los bienes materiales, dejando de lado una vida serena; aquélla que mora en el océano de la Verdad, por debajo de las olas, fuera del alcance de las tempestades, en eterna calma!

Cuánta gente conocemos que envenena y destruye el equilibrio de sus vidas, arruinando  todo lo que es dulce y bello en las mismas,  como consecuencia de un temperamento explosivo.

Sólo el hombre sabio, aquél cuyos pensamientos están controlados y purificados, logra que los vientos y las tormentas del alma le obedezcan.

A  todas aquellas almas sacudidas por la tempestad, donde quiera que estén y  sea cual fuere la condición bajo la que vivan, les digo que en el océano de la vida las islas de la dicha sonríen, y que la orilla soleada de su ideal espera su venida.

Mantén la mano firme sobre el timón de tus pensamientos. En la barca de tu alma se reclina el Maestro al mando… tan sólo está dormido… ¡despiértalo!

El control de ti mismo es poder; el pensamiento correcto es maestría, la calma es poder. Repite dentro en tu corazón

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