lunes, 13 de abril de 2015

Dejar la ira y el odio


La ira, el odio y el rencor son sentimientos que debemos dejar en el pasado
o siempre nos sentiremos prisioneros de emociones negativas que solamente
nos causan malos ratos. La verdadera libertad empieza en nosotros mismos al
librarnos de todo sentimiento negativo que nos persiga a lo largo del camino.
El amor siempre estará vigente si se lo permitimos pero el odio eventualmente
se consume solo y nos deja siempre un mal sabor y dolores de cabeza, no vale la pena odiar
pero si vale la pena amar!

martes, 7 de abril de 2015

caminante

A veces o la mayoria de las veces es mejor que sigamos nuestro propio camino y no el de
los demás, continuar nuestro camino hacia aquello que deseamos, hacia nuestros sueños no es egoista, es necesario porque asi nos ayudamos nosotros mismos y a los demás. No camines por el mismo camino, haz un sendero con todo ese potencial que vive en ti.

Aprendamos

Nunca permitamos que la amistad y el amor sea dividido por el odio y resentimientos
aprendamos a querernos y a valorarnos nosotros mismos para asi poder aprender a querer y valorar a quienes nos aman de verdad.

martes, 17 de marzo de 2015

Las 7 ‘eses’ de la gente competitiva… y además feliz.



Un pequeñísimo extracto de la obra de Stephen R. Covey: 
"Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", un best seller cuya lectura os recomiendo porque, a pesar de haber sido publicado ya en 1989, aún hoy nos resulta de gran ayuda.
Y una buena manera para poner en práctica aquellos buenos propósitos que nos marcamos antes de que sonaran las doce campanadas.
Las claves para potenciar nuestra inteligencia emocional en el trabajo:
"S" de saludable
Cuida tu salud física. Haz ejercicio, aliméntate adecuadamente para contar con la energía necesaria no sólo para realizar tu trabajo, sino para mantener tu salud mental.
"S" de sereno
Controla (que no reprime) tus emociones, sobre todo la ira. Ten paciencia y tacto en tus relaciones con los demás, practica la empatía. Periódicamente, a lo largo del día, haz pequeños ejercicios de relajación.
"S" de sincero
Haz que la ética, la honestidad y la justicia sean tus guías. Sé abierto, respetuoso y asertivo a la hora de manifestar tus puntos de vista. Di las cosas con franqueza y respeto.
"S" de sencillo
Compórtate con humildad y simplicidad. No dejes de dar a conocer tu valor y tus logros, pero hazlo sin presunción ni prepotencia. Asume que todos tienen sus propios méritos y todos, también tú, sus "defectillos".
Concédele el justo valor que se merece a lo material: evita la pompa, la ostentación propia del que necesita presumir para que no se note aquello de lo que carece
"S" de simpático
Sé abierto, cordial, amable, cortés. Pon un toque de humor en las conversaciones, por supuesto evitando las burlas, el cinismo o el sarcasmo.
"S" de servicial
Ayuda a los que te rodean, por el simple placer de ayudar: disfruta del altruismo.
"S" de sinérgico
Colabora con tus compañeros, crea equipos para poner en conjunto y aprovechar lo mejor de cada uno, consciente de la importancia de motivar a los demás, de liderar, de contagiar entusiasmo sin imponer criterios propios

jueves, 12 de marzo de 2015

Un anciano encontró $95 000, que su esposa le había escondido por años, y todo por una razón increíble


El anciano y la anciana estuvieron casados por más de 50 años. Nunca tuvieron  secretos el para el otro, pero había una cosa que la una mujer le pidió a su esposo: nunca mirar en la vieja caja de debajo del zapato, que guardaba en el estante superior en su armario.
El esposo ni siquiera llegó a preguntar acerca de la caja misteriosa… pero una vez, cuando su esposa se enfermó y cayó en cama, decidió contarle el viejo secreto y le pidió llevar la caja al hospital.
El viejo fue a casa, tomó la caja y la abrió. ¡Dentro había dos muñecas hechas a mano y también $95 000 atados a una simple liga!
“¿Pero… por qué? ¿De qué manera?” – tartamudando, pronunció el sorprendido esposo.
“Antes de que nos casaramos, – comenzó a contar la mujer, – mi abuela me contó el secreto para un matrimonio feliz y sin peleas. Ella me aconsejó, que si yo me enojaba contigo, no tenía que gritarte ni pelear, sino callarme y coser una muñeca. Eso me ayudaría a tranquilizarme”.
El anciano estaba conmovido. En la caja solamente había dos muñecas cosidas… parece ser que ella se había enojado con él solamente dos veces durante tantos años de matrimonio. Él se acercó a ella, la abrazó y la besó.
“Pero dime, ¿De dónde sacaste tanto dinero?” – le preguntó a su esposa.
“Ah… tu preguntas acerca de eso, - dijo ella con una sonrisa – Este es el dinero que gané vendiendo las muñecas”.
Si esta historia te hizo sonreír, ¡Cuéntasela a tus amigos!

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